Wabi Sabi 侘寂, el valor de la impermanencia (definición y origen)

El wabi sabi es una apreciación estética de la evanescencia de la vida. Las imágenes wabi sabi nos obligan a contemplar nuestra propia mortalidad y evocan una soledad existencial y una delicada tristeza.

alex g coronado

Sendero en el Palacio Katsura, Kyoto

Wabi Sabi 侘寂

Los japoneses de hoy día siguen mostrándose muy reacios a adoptar cualquier definición generalizada del wabi sabi. La característica atracción y afición japonesa por la ambigüedad ha ayudado a mantener y cultivar la especialísima aura que rodea a este concepto. En realidad, el hecho de no poder definirlo es lo que lo convierte en algo tan especial y sagrado, y es debido sobre todo a este rasgo que todavía perdura en la actualidad.

A lo largo de la historia se ha impedido deliberadamente la comprensión racional del wabi sabi. Casi desde sus comienzos el wabi sabi se ha asociado con el budismo Zen. En muchos aspectos, podría denominarse incluso el Zen de las cosas, puesto que ilustra muchos de sus principios espirituales y filosóficos.

Los primeros japoneses que tuvieron relación con el wabi sabi, maestros, sacerdotes y monjes, practicaban el Zen y estaban impregnados de su mentalidad. Uno de los principales temas de este pensamiento es un agudo antirracionalismo. En esta doctrina el conocimiento esencial sólo se puede transmitir de pensamiento a pensamiento, no a través de ninguna palabra escrita o hablada. El budismo Zen siempre ha recelado de los riesgos de lenguaje y lo ha considerado como el mayor obstáculo para una verdadera comprensión. La frase furyu monji, literalmente «no depender de palabras ni textos», denota el concepto Zen según el cual las palabras no pueden transmitir una comprensión profunda. Los que saben no dicen, los que dicen no saben. A nivel pragmático, este precepto está destinado a reducir las interpretaciones erróneas de conceptos que se prestan a malentendidos. Como consecuencia, se podría decir que se ha evitado cuidadosamente dar una definición clara y descriptiva del wabi sabi.

Algunos críticos japoneses opinan que el wabi sabi necesita mantener sus cualidades misteriosas y elusivas, difíciles de definir, porque la inefabilidad es parte de su singularidad. Creen que el wabi sabi un fin en sí mismo, que nunca puede llegar a captarse del todo. Desde esta posición ventajosa, un conocimiento parcial o indefinible es, simplemente, otro aspecto de la cualidad de “incompleto” inherente al wabi sabi.

alex g coronado

Cubierta de una casa de té, Kyoto

Origen del Wabi Sabi

La palabra wabi procede del verbo wabu, que significa languidecer, y del adjetivo wabishii, que se usaba para describir los sentimientos de soledad, desolación y desdicha. Sin embargo, los literatos de los periodos Kamakura y Muromachi usaron estas connotaciones negativas de una forma mucho más positiva para expresar una vida que se había liberado del mundo material. Así, wabi, significa realmente «pobreza», es decir, no depender de las cosas terrenas —riqueza, poder, reputación— y sin embargo sentir interiormente la presencia de algo sumamente valioso por encima del tiempo y la posición social: esto es lo que en esencia constituye wabi.

Una vida de pobreza era el ideal Zen al que aspiraban los monjes que deseaban alcanzar la verdad última de la realidad, de ahí que surgiera, de estas imágenes negativas, el ideal de una persona que ha trascendido el deseo de gozar de las comodidades del mundo físico y ha conseguido encontrar la paz y la armonía en la vida de lo más sencillo. Se aprende a ser autosuficiente con la insuficiencia de las cosas.

La palabra sabi intenta transmitir una sensación de desolación. Implica un espíritu de absoluta soledad y la idea de que no hay nada que permanezca inmutable y de que todos los seres vivos están destinados a morir. Procede del vivo deseo que sentimos de recuperar el mundo de nuestra infancia, el mundo del momento presente, no definido por el lenguaje o los valores que constituye una pura experiencia de la realidad. La soledad, por ejemplo, de un trozo de verde en la incipiente primavera comunica la idea de sabi o wabi, pues en ese pequeño rincón de verdor está contenida la sugerencia de la fuerza vital en medio de la desolación del invierno, como podemos observar en el siguiente poema de Fujiwara Iyetaka, poeta japonés del siglo XII:

A quienes solo anhelan que florezcan los cerezos,
¡como me gustaría enseñarles la primavera
que resplandece desde unas matas de hierba verde
en la aldea de montaña cubierta por la nieve!

Es solo un tímido atisbo del poder de la vida lo que se afirma en la forma de un pequeño trozo de tierra cubierto por la hierba, pero quien tenga la adecuada capacidad de percibir podrá discernir a la primavera que comienza su expansión bajo la nieve.

La parte sobre estética continúa aquí.

Fotografías de Álex G Coronado y artículo gracias a Drosophila notes.

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